Laboratorio de Inteligencia Emocional

“Gracias a los niños he aprendido que el teatro es una historia de un día de lluvia que hay que cambiarla al día siguiente cuando sale el sol.” Jorge Díaz.

El pasado mes de junio inicié mis prácticas de Grado en TxikiAKTIBA. Desde esta Asociación, me propusieron colaborar en la creación de un taller en el que se fusionaran mis conocimientos de Inteligencia Emocional adquiridos en el Grado en Comunicación y mi experiencia de cuatro años como actriz de teatro, por lo que no lo dudé ni un instante. Siempre he creído en el poder del teatro como medio de sensibilización, concienciación y auto-conocimiento, así que trabajar la Inteligencia Emocional con l@s niñ@s mediante ejercicios teatrales fue una oportunidad inmejorable para mí.

Ver proyecto: Yo y mi mundo interior – Ni eta nire barne mundua

Junto con la coordinadora de proyectos de la Asociación, Paula Zuluaga, trabajamos en la ideación, planteamiento y elaboración del taller, que se enmarca en la línea de acción del Auto-CONOCIMIENTO que sigue TxikiAKTIBA, donde apuestan por desarrollar experiencias de aprendizaje con l@s niñ@s para: “Re-conocer y valorar su identidad a través de experiencias pasadas y presentes”. En mi opinión, y compartiendo la visión de la Asociación, estimular el auto-conocimiento de los menores es indispensable para su desarrollo y crecimiento personal.

Es así como pusimos en marcha diversas actividades lúdicas para l@s txikis que incluían juegos y ejercicios teatrales, en respuesta a tres objetivos principales: 1) Conocer las diferentes emociones; 2) Identificar las situaciones que nos generan emociones; 3) Aprender a gestionar las emociones. Además de esto, también tuvimos la oportunidad de trabajar relajación, la expresión corporal y facial, combatir el miedo escénico y la vergüenza, conocer a l@s compañer@s, etc.

Aunque al principio estaba un poco nerviosa porque era la primera vez que dejaba mi papel de actriz para convertirme en profesora, lo cierto es que disfruté como una niña viéndolos participar y reír. Me sorprendió las ganas de salir al escenario que tenían y la facilidad para representar las diferentes emociones: miedo, vergüenza, tristeza, rabia, aburrimiento, alegría, felicidad, amor… Mucho amor. Trabajamos de manera individual pero también por parejas y en grupo, y me encantó ver cómo se compenetraban y colaboraban unos con otros. Uno de mis momentos favoritos fue, sin duda, cuando hicimos el ejercicio titulado Soy una Pierda: en él l@s niñ@s llevaban los ojos vendados y se dejaban llevar por música de piano, mientras representaban elementos de la naturaleza como una piedra, una flor, un árbol, el agua, el viento… Fue muy especial. He de darle las gracias a Paula, la coordinadora de la Asociación, por confiar en mí y ayudarme a llevar a cabo este taller que para mí ha sido tan enriquecedor y bonito.

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